Las recientes lluvias en la ciudad de Durango han dejado al descubierto una problemática recurrente: la acumulación de basura en las calles. De acuerdo con personal de Protección Civil y elementos del cuerpo de bomberos, la mayoría de los encharcamientos severos e inundaciones en distintos sectores tienen como causa principal los desechos que obstruyen las rejillas de drenaje.
Durante los recorridos preventivos realizados tras las lluvias, los equipos de emergencia han localizado tapones de plástico, bolsas, restos de comida y otros residuos que impiden el flujo normal del agua en bocas de tormenta y alcantarillas.
Tirar basura en la vía pública no solo genera afectaciones durante las lluvias. También propicia focos de infección, proliferación de fauna nociva como roedores y cucarachas, y contribuye al deterioro del pavimento. En temporadas secas, estos residuos suelen terminar en canales o arroyos, contaminando cuerpos de agua y generando un impacto ambiental a largo plazo.
A nivel nacional, se estima que cada habitante produce en promedio 1.2 kilogramos de residuos sólidos urbanos al día, y una parte importante de ellos termina en espacios no autorizados, incluidos camellones, banquetas y calles. Esta mala disposición contribuye a que las ciudades sean más vulnerables ante lluvias intensas.
Las zonas con mayor incidencia de obstrucciones han sido fraccionamientos del norte y poniente de la ciudad, así como calles con alto flujo vehicular, donde la basura se arrastra fácilmente hacia los sistemas de captación de agua.
Protección Civil mantiene activos los monitoreos durante cada lluvia y ha exhortado a la ciudadanía a colaborar en la limpieza de rejillas cercanas a sus viviendas, además de reportar taponamientos a través de los canales oficiales.
