Pekín reaccionó con críticas al anuncio del Gobierno de Claudia Sheinbaum sobre el incremento de aranceles a productos chinos, en particular a los automóviles, cuya tarifa podría elevarse hasta un 50 % en el Paquete Económico 2026. El portavoz de la Cancillería, Lin Jian, afirmó que su país “se opone firmemente a cualquier coerción por parte de terceros” y aseguró que China defenderá “con decisión sus derechos e intereses”.
La medida, aún pendiente de aprobación en el Congreso mexicano, busca impulsar la industria nacional mediante un aumento de los aranceles promedio del 16.1 % al 33.8 %. Además de los autos y autopartes, la lista incluye textiles, acero, papel, vidrio, motocicletas, perfumes y cosméticos. El impacto económico calculado asciende a 52 mil millones de dólares, equivalente al 8.6 % de las importaciones.
El canciller Marcelo Ebrard respondió a las críticas chinas y descartó motivaciones geopolíticas, al señalar que la propuesta se enmarca en el sistema de la Organización Mundial del Comercio. “No es un pretexto, es el sistema comercial. Se trata de proteger los 320 mil empleos que están en riesgo por la entrada de productos a precios inferiores”, sostuvo en entrevista radiofónica.
En Pekín, la decisión se interpreta como un alineamiento con Washington en medio de la guerra arancelaria global impulsada por Donald Trump. No obstante, el gobierno mexicano niega esa lectura. “No tiene una lógica geopolítica sino de protección de nuestra industria”, reiteró Ebrard.
La presidenta Sheinbaum, en su conferencia matutina, insistió en que la medida no busca un conflicto diplomático. “Estamos hablando con el embajador de China en México, con Corea del Sur… Les estamos explicando que es una medida que tiene que ver con el fortalecimiento de nuestra economía. Lo que queremos es platicar sin la necesidad de generar ningún conflicto”, declaró. También descartó efectos inflacionarios inmediatos: “Se hizo un estudio muy detallado. Hay muchísimos productos que no tienen estos aranceles”, puntualizó.
La propuesta forma parte del denominado Plan México, que pretende reorientar el modelo económico nacional reduciendo ventajas fiscales a importaciones que, según el Ejecutivo, generan competencia desleal. Semanas atrás, el gobierno ya había anunciado la suspensión de la importación temporal de calzado terminado bajo el esquema IMMEX, con el mismo argumento.
